
Bienvenidos a La Puta Que Te Parió. La idea de este Blog surgió después de haber sufrido en carne propia la maldición de convivir en contacto con otros seres humanos. No quiero entrar en discusiones filosóficas Hobbesianas, ni caer en xenofobia, ni racismo. Sin embargo, todos los que hemos vivido en este planeta – sea cual sea el país – hemos pasado por situaciones en la que nos habría encantado exponer verbalmente nuestros pensamientos malignos sobre una persona en especial o un grupo de ellas.
¿Cuántas veces nos habría gustado mandar al carajo al portero que no nos quiso dejar entrar en algún lugar? A ese jefe mal nacido que nos hizo – o nos sigue haciendo – la vida imposible en nuestro trabajo. A los “compañeros” de trabajo o universidad que nos joden día a día. A ex-novios y ex-esposos. Si tuvieras la oportunidad de mandar a alguien – literalmente en este caso – a la puta que lo parió ¿lo harías?. La Puta Que Te Parió nos brinda una oportunidad para hacerlo.
En mi experiencia, una persona putea a otra de dos maneras: Intrínseca o Extrínsicamente. En la versión interna de la puteada nos hacemos daño a nosotros mismos, ya que la misma no es exteriorizada. Al tragarnos ese “¡El coño de tu madre!” no permitimos que la puteada cumpla con su función principal – la de exteriorizar un sentimiento negativo sobre una persona u objeto. Contrariamente, al hacer esto aumentamos nuestro nivel de stress, generando una situación peor a la original anterior a la puteada.
La Puteada Extrínseca genera consecuencias positivas en cuanto a nuestro balance mental. El desahogo que experimentamos es comparable al alivio que sentimos gracias a procesos físicos como la evacuación. Sin embargo, al exteriorizar estos sentimientos nos exponemos a ser golpeados, insultados y en países de muy baja categoría como los nuestros, incluso a ser asesinados. La Puta Que Te Parió nos permite aprovechar los beneficios de la puteada externa, sin sufrir las consecuencias de la misma.
Ahora bien, las puteadas que encontrarán en este Blog también pueden ser divididas en dos tipos: Anónimas y Reconocidas. Las primeras son aquellas en las que puteamos a personas que tienen cierta influencia en nuestro medio ambiente, por lo que no deseamos que se sepa abiertamente que estamos hablando de ellas. Cumplimos con la satisfacción de exteriorizar la puteada, pero extraemos o sustituímos detalles claves de la persona en cuestión porque necesitamos mantener el anonimato.
La Puteada Reconocida es aquella en la que mencionamos, con nombre y apellido, a la persona que deseamos insultar, ya sea porque se lo merece, no nos importa, o somos valientes y/o estúpidos.
Así que, si tienes alguien a quien putear solo tienes que enviarnos tu correo electrónico a bloglaputaquetepario@gmail.com y con gusto publicaremos tus puteadas, ya sean reconocidas o anónimas. Esperamos con este Blog cumplir con una labor social que bordea el affirmative action y sigue de largo.
Sus comentarios, son siempre bienvenidos.
1 respuesta hasta el momento ↓
Xwyzig // Mayo 17, 2009 a 5:28 am |
La puta que lo parío, no se que escribir…